Anael


El ángel Anael o Haniel, cuyo nombre significa "la gracia de Dios" o "la dicha de Dios" es también conocido como el Ángel del Amor. Es el ángel que guía a las personas a crecer en gracia, alegría y amor propio.
A este ángel también se le conoce como un arcángel. Algunas variaciones de su nombre son Aniel, Haniel, Hanael, Haneal, Hamael, Anafiel, Anaphiel, Omoel y Onoel, Simiel.
¿Quién es el ángel Anael?
Si alguna vez sientes que a pesar de tener todo lo que necesitas en la vida, la dicha y la alegría te eluden, existe un ángel a quien acudir para lograr alcanzar un estado de dicha incondicional: el ángel de la gracia de Dios.
El ángel Anael, que para algunas personas es un arcángel y para muchas otras es el Ángel del Amor que ayuda a encontrar no solo el amor romántico sino también el amor propio, es un ángel que no aparece mencionado en la Biblia pero que sí es parte de la tradición cabalística judía.
El ángel Anael dirige a las personas que buscan sentirse llenas hacia Dios, el verdadero origen del amor y la alegría para el alma humana.
A este ángel se le identifica con el planeta Venus, que en la antigua religión romana fue asociado con la Diosa del Amor, Venus (o Afrodita para los griegos). Anael encarna las antiguas cualidades de esta diosa, como la pureza y la bendición de los matrimonios, que luego evolucionaron según el Imperio Romano cambió y adoptó nuevas creencias.
El ángel Anael anima a las personas a separar la dicha de las circunstancias, para así poder desarrollar una mejor relación con Dios y amar más completamente y mejor.

Angelología


Angel

La palabra española "ángel" procede del latín angĕlus, que a su vez deriva del griego ἄγγελος ángelos, 'mensajero'.La palabra hebrea más parecida es מֵלְאָךְ mal'ach, que tiene el mismo significado. El término ángel también se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas:
  • אביר abbir (literalmente 'poderoso'), en el Libro de los Salmos (78:25).
  • אלהים Elohim ('dioses' o plural mayestático de Dios, según los autores), en Salmos (8:5).
  • שנאן shin'an, en Salmos (68:17) y (34:11)

Angelología


En De Coelesti hyerarchia, Pseudo Dionisio indica algunos pasajes del Nuevo Testamento, en particular en la Epístola a los efesios (cap. 6, ver. 12) y en Epístola a los colosenses (cap. 1, ver. 16), sobre la base de la cual desarrolló un esquema de tres jerarquías, esferas o tríadas de ángeles, cada una de las cuales alberga tres órdenes o coros.
En orden de potencia decreciente los coros son los siguientes:
Durante el medioevo se propusieron otros esquemas, ilustrando o expandiendo el de Pseudo Dionisio, o sugiriendo clasificaciones muy distintas.

Angeles


Los ángeles son la orden inferior en la jerarquía angelical, y los más conocidos por los hombres. Son los que más están relacionados a los asuntos humanos. Dentro de la categoría de ángeles hay muchos tipos de funciones. Son los ángeles de esta jerarquía los que son enviados como mensajeros y protectores ante los hombres. Los más invocados por los hombres.

Arcángeles


Los arcángeles atienden las áreas de los esfuerzos humanos y son los líderes administrativos de los seres celestiales. Un arcángel recibe, usualmente, una tarea de importancia para la humanidad. Por este motivo no hay diferencias físicas en ángeles y arcángeles, la diferencia radica en rol asignado por Dios.
La Biblia menciona tres por su nombre: Miguel Arcángel (en el libro de Daniel y en el Apocalipsis), Rafael Arcángel (en el libro de Tobías) y Gabriel Arcángel (en el libro de Daniel y en el evangelio según San Lucas).

En el Cristianismo, los arcángeles son una categoría de ángeles. Constituyen uno de los nueve coros de la jerarquía angelical. Los arcángeles son los penúltimos, antes de los propios ángeles (tal y como lo indica el prefijo arc, que significa superior).
Los siete nombres son:
  • Miguel, el jefe del ejército celestial,
  • Gabriel, el mensajero celestial,
  • Rafael, el protector de los viajeros, de la salud y del noviazgo,
  • Uriel, el encargado de las tierras y de los templos de Dios,
  • Raguel, el encargado de la justicia, de la imparcialidad y de la armonía,
  • Sariel, el encargado de los espíritus de los hombres que pecan,
  • Remiel, el encargado de los resucitados.
Según el Canon bíblico (excluyendo el texto apócrifo), solo se llama arcángel a Miguel, y Gabriel es un ángel mensajero. Solo se menciona a Rafael en el Libro de Tobías, que es deuterocanónico, por lo que es reconocido por las comunidades judías de la Diáspora, por todas las iglesias ortodoxas, y también por la Iglesia católica, pero ha sido rechazado por los judíos rabínicos jerosolimitanos y por los protestantes.

El sistema de siete arcángeles es un antigua tradición de las religiones abrahámicas. La primera referencia a un sistema de siete arcángeles, como grupo, aparece en Enoch I (el Libro de Enoc), que no forma parte del canon judío, en el que se nombran como: Gabriel, Miguel, Rafael, Metatrón, Azrael, Raziel y Sariel.

Querubines


Los querubines son los guardianes de la luz y las estrellas. Aunque no están en el plano de la realidad humana, su luz divina se filtra del cielo y toca las vidas de los hombres. Se los representa con dos pares de alas.
Se piensa que los querubines son una orden dentro de los ángeles, aunque otros los clasifican como seres a un nivel mayor que el de los ángeles. Su rango entre los ángeles siempre ha sido colocado en la primera jerarquía.
Encontramos su descripción en Ezequiel 10:21
Los querubines son mencionados en Génesis 3:24 y Ezequiel 10:17–20.


En la angelología cristiana, un querubín (Heb. כְּרוּב, pl. כְּרוּבִים, Ing. trans kərūv, pl. kərūvîm, Lat. cherub[us], pl cherubi[m], Acadio ܟܪܘܒܐ) es un tipo de ángel del segundo de los nueve coros angélicos. Son considerados como los guardianes de la gloria de Dios. Su nombre significa «los próximos» o «los segundos». Es común que se les confunda o asocie con los putti, en la forma de un niño con alas, sin embargo estos son seres de carácter secular, no bíblicos.
Tienen una característica de guardianes y al mismo tiempo de «carruaje». En Ezequiel 1:9 se dice de los querubines que «sus alas se juntaban unas con otras», por lo que se da la imagen de un grupo homogéneo, constituyendo una especie de «carroza celestial».
Su desplazamiento es veloz: «los seres iban y volvían, como si fueran relámpagos» (Ez 1:14). De acuerdo con el Apocalipsis su velocidad es como la de un relámpago.